Que el alma
purísima de San José se juntó nuevamente a su cuerpo, es decir que él resucitó,
es algo sustentado por innúmeros santos, doctores y teólogos.
Para defender esa
tesis se basan en el Evangelio de San Mateo que narra los acontecimientos que
siguieron a la muerte del Redentor: "Inmediatamente, el velo del Templo se
rasgó en dos, de arriba abajo, la tierra tembló, las rocas se partieron y las
tumbas se
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| Imagen de San José que se venera en el Seminario Internacional de los Heraldos del Evangelio. |






