Ya no estáis por tierra, Dios mío. La Cruz lentamente se levantó. No para elevaros, sino para proclamar bien en alto vuestra ignominia, vuestra derrota, vuestro exterminio.
Nuestra
Señora de la Gloria
Otrora, cuando se mencionaba la Asunción de María a los Cielos, se refería a esa fiesta como siendo la de Nuestra Señora de la Gloria. Eso porque se entendía que la Asunción de la Santísima Virgen no se limitaba al hecho físico de salir de esta Tierra y subir al Cielo resucitada, sino que era su glorificación.