La Historia: “…el valiente e irascible
cacique de esa tribu se disponía a vadear un riachuelo en compañía de su mujer,
vieron a una dama de indescriptible majestad…”
El año del Señor de 1492, las castellanas naves de Cristóbal Colón arribaron a las playas de un nuevo mundo. Y la vieja Europa se maravillaba con los relatos de los osados navegantes que volvían de esas tierras recién descubiertas: ríos inmensos, como nunca antes vistos, cordilleras altísimas e infranqueables, florestas que parecían no tener fin, deliciosos frutos desconocidos, habitantes feroces, cuyas flechas envenenadas eran más mortíferas que la mordedura de una serpiente…






